21 de marzo: oficialmente en flor.
21 de marzo. Dicen que hoy empieza la primavera.
No sé quién lo decidió, pero me gustaría hablar con esa persona. Porque mi armario no está preparado.
Mi ánimo tampoco. Y mi piel aún cree que seguimos en enero.
La primavera tiene fama de renovarlo todo: flores, ganas, mariposas internas y demás cursilerías aceptadas socialmente. Pero la realidad es otra. Porque marzo es traicionero. Te promete luz y te regala viento.
Eso sí, hay algo innegable: el aire huele distinto. Como a “vamos a intentarlo otra vez”.
Y esa frase, aunque me haga la dura, me gusta.
La primavera es esa amiga intensa que te dice: “Venga, sal, arréglate, enamórate, mueve cosas, cambia algo”. Y tú estás en el sofá pensando: “Déjame cinco minutos más y lo hablamos”.
Hoy he abierto las ventanas. He dejado entrar el sol, aunque todavía no caliente del todo.
He mirado mis plantas (las supervivientes) y he decidido que este año no voy a exigirme florecer antes de tiempo.
Que, si tengo que brotar, brotaré. Y si necesito quedarme en modo semilla un poco más… también está bien.
Pero eso sí: me he comprado unas gafas de sol nuevas. Por si acaso la primavera viene fuerte y me pilla desprevenida.
—Akene 🌼✨


