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Donde guardo la magia
Siempre pensé que la magia era algo grande: portales, hechizos, luces imposibles. Pero no. La encontré en una calle cualquiera, cuando alguien me rozó la mano y el mundo se detuvo un segundo de más. Desde entonces, pasan cosas raras: los semáforos se ponen en verde cuando pienso en él, las canciones cambian justo a las que me recuerdan a nosotros. Y cuando sonrío, juro que el aire se vuelve más ligero. No se lo he contado a nadie. Ni siquiera a él. Porque tengo miedo de que deje de funcionar si lo digo en voz alta. Pero anoche pasó algo distinto. Algo que no pude ignorar. Estaba sola en…
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21 de marzo: oficialmente en flor.
21 de marzo. Dicen que hoy empieza la primavera. No sé quién lo decidió, pero me gustaría hablar con esa persona. Porque mi armario no está preparado.Mi ánimo tampoco. Y mi piel aún cree que seguimos en enero. La primavera tiene fama de renovarlo todo: flores, ganas, mariposas internas y demás cursilerías aceptadas socialmente. Pero la realidad es otra. Porque marzo es traicionero. Te promete luz y te regala viento. Eso sí, hay algo innegable: el aire huele distinto. Como a “vamos a intentarlo otra vez”.Y esa frase, aunque me haga la dura, me gusta. La primavera es esa amiga intensa que te dice: “Venga, sal, arréglate, enamórate, mueve cosas,…
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Anna Karénina
“Si me amas —dijo—, no me lo digas con palabras, demuéstramelo con tu vida.” — León Tolstói, Anna Karénina (1877)
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Full tensión
Después de la reunión interminable propuso un Starbucks. No era una cita. Pero lo parecía. Llegué antes y ya estaba allí. Mirándome como si el café fuera una excusa.Como si el plan fuera otro. Mesa pequeña. Piernas que se rozaban. Sonrisas lentas. Miradas que bajaban y subían.Silencios que hablaban más que las palabras. Charlamos durante horas. No solo fue una conversación. Había ganas. Había química. Y esa certeza clara de que eso no se iba a quedar ahí Me rozó la mano. No la aparté. Se acercó un poco más. Yo también. Me invitó a una copa en su casa. Yo acepté.
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No cap
Esta vez no hubo secretos. Ni prisas. Ni mensajes a medias. Quedamos para tomar algo y nadie miró el reloj. Me habló mirándome a los ojos, sin bajar la voz, sin cuidar demasiado las palabras. Y yo me sentí tranquila. Raro, pero bien. No hubo mariposas descontroladas. Ni promesas grandes. Solo risas fáciles y silencios cómodos. Cuando volví a casa pensé en lo diferente que se siente algo cuando no tienes que esconderte. Y sonreí. Porque quizá el amor no siempre llega con vértigo. A veces llega así.Claro. Sencillo. De frente.
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En visto
Al principio me gustaba que fuera secreto. Quedar a deshoras. Mensajes borrados.Miradas rápidas por los pasillos. Él decía que era mejor así, que lo nuestro era especial, diferente, intenso. Y yo me lo creí. Me creí que esperar valía la pena. Que esconderme era romántico. Pero un día me di cuenta de que siempre era yo la que esperaba. Yo la que callaba.Yo la que se conformaba. Y ahí lo entendí todo. Si tengo que esconder lo que siento, entonces no es amor. Es solo miedo… y no es mío.
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Cumbres Borrascosas
“Sea lo que sea de lo que estén hechas nuestras almas, la suya y la mía son lo mismo.” — Emily Brontë, Cumbres borrascosas (1847)
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Punto y final
El despacho siempre fue nuestro refugio. Allí empezó todo: las sonrisas cómplices, los cafés a escondidas, las caricias rápidas entre montones de libros. Yo sentía que vivía una historia prohibida, de esas que solo aparecen en las novelas… y yo era la protagonista. Aquella tarde decidí darle una sorpresa. Subí las escaleras de dos en dos, con el corazón en la garganta y la sonrisa más tonta en los labios. La puerta estaba entreabierta y escuché su voz… seguida de una risa que no era la mía. Empujé despacio y lo vi. Sus manos, que tantas veces me habían buscado, ahora recorrían la cintura de una compañera de clase. Ella…
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Sonetos del portugués
“¿Cómo te amo? Déjame contarte las maneras.Te amo hasta la profundidad, la anchura y la alturaque mi alma puede alcanzar, cuando se siente fuera de la vistapara los fines del ser y la gracia ideal.Te amo hasta el nivel de las necesidades más silenciosas de cada día.” — Sonetos del portugués, Elizabeth Barrett Browning
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Orgullo y prejuicio
He luchado en vano. No lo haré más. Mis sentimientos no pueden reprimirse. Debe permitirme decirle cuánto la admiro y la amo. – Orgullo y prejuicio. Jane Austen











