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Error de cálculo
No iba a salir. Ni de broma. Pero llegó su mensaje: “vente un rato, plan chill” y ya sabemos cómo acaban esas frases. Llegué tarde. Sin arreglar demasiado. Cero expectativas. Y ahí estaba. Apoyado en la barra. Mirándome como si yo fuera el plan. Nos reímos. Hablamos. Nos acercamos. Demasiado. Su mano en mi espalda. La mía sin saber dónde colocarse. Miradas que ya no disimulan nada. —Deberíamos calmarnos —dije. —Podríamos —respondió. No lo hicimos. Salimos. Aire frío. Distancia mínima. Y en ese momento entendí mi error de cálculo: yo había ido para “un rato”. Él no. 🔥😈
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Cumbres borrascosas
“Sea lo que sea de lo que estén hechas nuestras almas, la suya y la mía son lo mismo.” — Emily Brontë, Cumbres borrascosas
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10 de abril: tengo ganas de desaparecer (pero solo un poco)
No sé en qué momento la primavera pasó de prometer revoluciones a darme ganas de apagar el móvil y mudarme a una cafetería con WiFi y cero responsabilidades. No es drama. Es cansancio… pero del elegante. Estos días no tienen épica. No hay decisiones importantes, ni giros de guion, ni momentos de película. Solo una acumulación rara de pequeñas cosas: mensajes que no respondes, planes que no te apetecen, y esa sensación constante de “debería estar haciendo algo más con mi vida”. Spoiler: no lo estoy haciendo. Y tampoco pasa nada. (Creo). Abril tiene algo sospechoso. Te enseña el sol, te deja oler la vida un poco mejor… y luego…
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Donde guardo la magia
Siempre pensé que la magia era algo grande: portales, hechizos, luces imposibles. Pero no. La encontré en una calle cualquiera, cuando alguien me rozó la mano y el mundo se detuvo un segundo de más. Desde entonces, pasan cosas raras: los semáforos se ponen en verde cuando pienso en él, las canciones cambian justo a las que me recuerdan a nosotros. Y cuando sonrío, juro que el aire se vuelve más ligero. No se lo he contado a nadie. Ni siquiera a él. Porque tengo miedo de que deje de funcionar si lo digo en voz alta. Pero anoche pasó algo distinto. Algo que no pude ignorar. Estaba sola en…
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21 de marzo: oficialmente en flor.
21 de marzo. Dicen que hoy empieza la primavera. No sé quién lo decidió, pero me gustaría hablar con esa persona. Porque mi armario no está preparado.Mi ánimo tampoco. Y mi piel aún cree que seguimos en enero. La primavera tiene fama de renovarlo todo: flores, ganas, mariposas internas y demás cursilerías aceptadas socialmente. Pero la realidad es otra. Porque marzo es traicionero. Te promete luz y te regala viento. Eso sí, hay algo innegable: el aire huele distinto. Como a “vamos a intentarlo otra vez”.Y esa frase, aunque me haga la dura, me gusta. La primavera es esa amiga intensa que te dice: “Venga, sal, arréglate, enamórate, mueve cosas,…
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Anna Karénina
“Si me amas —dijo—, no me lo digas con palabras, demuéstramelo con tu vida.” — León Tolstói, Anna Karénina (1877)
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Full tensión
Después de la reunión interminable propuso un Starbucks. No era una cita. Pero lo parecía. Llegué antes y ya estaba allí. Mirándome como si el café fuera una excusa.Como si el plan fuera otro. Mesa pequeña. Piernas que se rozaban. Sonrisas lentas. Miradas que bajaban y subían.Silencios que hablaban más que las palabras. Charlamos durante horas. No solo fue una conversación. Había ganas. Había química. Y esa certeza clara de que eso no se iba a quedar ahí Me rozó la mano. No la aparté. Se acercó un poco más. Yo también. Me invitó a una copa en su casa. Yo acepté.
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No cap
Esta vez no hubo secretos. Ni prisas. Ni mensajes a medias. Quedamos para tomar algo y nadie miró el reloj. Me habló mirándome a los ojos, sin bajar la voz, sin cuidar demasiado las palabras. Y yo me sentí tranquila. Raro, pero bien. No hubo mariposas descontroladas. Ni promesas grandes. Solo risas fáciles y silencios cómodos. Cuando volví a casa pensé en lo diferente que se siente algo cuando no tienes que esconderte. Y sonreí. Porque quizá el amor no siempre llega con vértigo. A veces llega así.Claro. Sencillo. De frente.
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En visto
Al principio me gustaba que fuera secreto. Quedar a deshoras. Mensajes borrados.Miradas rápidas por los pasillos. Él decía que era mejor así, que lo nuestro era especial, diferente, intenso. Y yo me lo creí. Me creí que esperar valía la pena. Que esconderme era romántico. Pero un día me di cuenta de que siempre era yo la que esperaba. Yo la que callaba.Yo la que se conformaba. Y ahí lo entendí todo. Si tengo que esconder lo que siento, entonces no es amor. Es solo miedo… y no es mío.
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Cumbres Borrascosas
“Sea lo que sea de lo que estén hechas nuestras almas, la suya y la mía son lo mismo.” — Emily Brontë, Cumbres borrascosas (1847)














