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La señora Dalloway
«Era el amor. Era el momento. Era la vida entera.» — Virginia Woolf, La señora Dalloway (1925)
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21 de marzo: oficialmente en flor.
21 de marzo. Dicen que hoy empieza la primavera. No sé quién lo decidió, pero me gustaría hablar con esa persona. Porque mi armario no está preparado.Mi ánimo tampoco. Y mi piel aún cree que seguimos en enero. La primavera tiene fama de renovarlo todo: flores, ganas, mariposas internas y demás cursilerías aceptadas socialmente. Pero la realidad es otra. Porque marzo es traicionero. Te promete luz y te regala viento. Eso sí, hay algo innegable: el aire huele distinto. Como a “vamos a intentarlo otra vez”.Y esa frase, aunque me haga la dura, me gusta. La primavera es esa amiga intensa que te dice: “Venga, sal, arréglate, enamórate, mueve cosas,…
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Anna Karénina
“Si me amas —dijo—, no me lo digas con palabras, demuéstramelo con tu vida.” — León Tolstói, Anna Karénina (1877)
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Emma
“No puedo fijar la hora, el lugar, la mirada ni las palabras que pusieron los cimientos. Pasó hace tanto tiempo… Yo estaba en mitad de una frase, cuando me di cuenta de que estaba enamorada de ti.” — Jane Austen, Emma (1815)
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Sonetos del portugués
“¿Cómo te amo? Déjame contarte las maneras.Te amo hasta la profundidad, la anchura y la alturaque mi alma puede alcanzar, cuando se siente fuera de la vistapara los fines del ser y la gracia ideal.Te amo hasta el nivel de las necesidades más silenciosas de cada día.” — Sonetos del portugués, Elizabeth Barrett Browning
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Mujercitas
No me conformo con que las cosas sucedan; quiero hacer que sucedan, aunque me cueste el corazón en el intento. – Mujercitas, Louisa May Alcott
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Orgullo y prejuicio
He luchado en vano. No lo haré más. Mis sentimientos no pueden reprimirse. Debe permitirme decirle cuánto la admiro y la amo. – Orgullo y prejuicio. Jane Austen
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Briseida. Capítulo I
Era espectacular. Llevaba ya un buen rato subida en el eolovector, y aun así no podía dejar de mirarlo. Su diseño la fascinaba, como todas las invenciones de los áureos. A sus ojos, aquel artefacto parecía un gigantesco cajón suspendido en el aire, ascendiendo lentamente desde Villagris hasta Helios, transportando a los trabajadores gríseos dos veces al día Se inclinó hacia la ventana. Las casas de su aldea se habían vuelto diminutas, como manchas en un tapiz que poco a poco se deshilachaba. El vértigo la atravesó de golpe y, por un instante, pensó que el mundo entero podía desdibujarse allí abajo y desaparecer bajo las nubes. Contuvo el aliento,…




