No cap
Esta vez no hubo secretos. Ni prisas. Ni mensajes a medias. Quedamos para tomar algo y nadie miró el reloj. Me habló mirándome a los ojos, sin bajar la voz, sin cuidar demasiado las palabras. Y yo me sentí tranquila. Raro, pero bien. No hubo mariposas descontroladas. Ni promesas grandes. Solo risas fáciles y silencios cómodos.
Cuando volví a casa pensé en lo diferente que se siente algo cuando no tienes que esconderte. Y sonreí.
Porque quizá el amor no siempre llega con vértigo. A veces llega así.
Claro. Sencillo. De frente.


