Punto-y-final-Ilustracion-de-estilo-anime-ambientada-en-un-aula-moderna.-En-primer-plano-una-estudiante-esta-sentada-en-un-escritorio-vista-de-espaldas-o-de-lado-sosteniendo-un-pequeno
Relatos cortos

Punto y final

El despacho siempre fue nuestro refugio. Allí empezó todo: las sonrisas cómplices, los cafés a escondidas, las caricias rápidas entre montones de libros. Yo sentía que vivía una historia prohibida, de esas que solo aparecen en las novelas… y yo era la protagonista.

Aquella tarde decidí darle una sorpresa. Subí las escaleras de dos en dos, con el corazón en la garganta y la sonrisa más tonta en los labios. La puerta estaba entreabierta y escuché su voz… seguida de una risa que no era la mía.

Empujé despacio y lo vi. Sus manos, que tantas veces me habían buscado, ahora recorrían la cintura de una compañera de clase. Ella lo miraba con la misma mezcla de nervios y fascinación con la que yo lo había mirado antes. Y él… él le susurraba las mismas frases, como si fueran un guion aprendido de memoria.

Me quedé helada, con un grito atrapado en mi garganta. Cerré la puerta, bajé las escaleras con el corazón roto, tragándome las lágrimas y con una certeza nueva: no quería ser un capítulo más. Yo merecía ser un libro completo.

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!