-
Promesas
Hoy me dio por quedarme mirando el mar como si pudiera contestar preguntas que ni yo sé hacer. Las olas iban y venían, tercas, como recordándome que todo lo que dejamos atrás —los “te quieros” no dichos, los viajes pendientes, los sueños guardados en un cajón— que siempre termina regresando de alguna manera. No sé si el mar guarda mis promesas o solo se burla un poco de mí cuando me quedo pensativa en la orilla. Pero me gusta imaginar que, tarde o temprano, me devolverá alguna, envuelta en espuma y sal, lista para sorprenderme. Hasta entonces, sigo lanzando palabras al agua… como quien tira botellas con mensajes secretos, esperando…
-
Sonetos del portugués
“¿Cómo te amo? Déjame contarte las maneras.Te amo hasta la profundidad, la anchura y la alturaque mi alma puede alcanzar, cuando se siente fuera de la vistapara los fines del ser y la gracia ideal.Te amo hasta el nivel de las necesidades más silenciosas de cada día.” — Sonetos del portugués, Elizabeth Barrett Browning
-
Mujercitas
No me conformo con que las cosas sucedan; quiero hacer que sucedan, aunque me cueste el corazón en el intento. – Mujercitas, Louisa May Alcott
-
Orgullo y prejuicio
He luchado en vano. No lo haré más. Mis sentimientos no pueden reprimirse. Debe permitirme decirle cuánto la admiro y la amo. – Orgullo y prejuicio. Jane Austen
-
Amor con sabor a mantequilla
Se toparon en la fila del cine. Literal.Él venía distraído con su bol gigante de palomitas; ella lo sostuvo antes de que hiciera un espectáculo. Nivel: final alternativo de comedia romántica. —Uy, perdón —soltó él, con cara de “soy funcional, lo juro”.—Todo bien —dijo ella, sonriendo como si tropezarse con extraños fuera su hobby. Por un momento, el aire olía a mantequilla derretida, a nervios tontos… No hubo beso. Ni Instagram. Ni “te llamo”.Solo un “gracias” que quedó flotando con sabor a “esto fue raro, pero cool”. Horas después, los dos seguían pensando en el choque… más por el estilo que por el contenido.Porque, sinceramente… ¿Quién se olvida de alguien…







