-
13 de febrero, 00:00
00:00. Técnicamente ya es mañana, pero me niego a llamarlo 14 de febrero todavía.Déjame este último minuto de tregua. Acabo de meterme en la cama con el móvil en la mano, la luz apagada y esa sensación rara de cuando el día termina, pero la cabeza sigue despierta. Afuera todo está en silencio, pero internet no. Instagram sigue lleno de corazones adelantados, cenas anunciadas con misterio y flores que claramente no han visto una floristería en su vida. Cosas que pienso justo ahora, a estas horas, y que no voy a maquillar: Que me da un poco igual San Valentín. Que no, no me da igual del todo. Que, si…
-
Full tensión
Después de la reunión interminable propuso un Starbucks. No era una cita. Pero lo parecía. Llegué antes y ya estaba allí. Mirándome como si el café fuera una excusa.Como si el plan fuera otro. Mesa pequeña. Piernas que se rozaban. Sonrisas lentas. Miradas que bajaban y subían.Silencios que hablaban más que las palabras. Charlamos durante horas. No solo fue una conversación. Había ganas. Había química. Y esa certeza clara de que eso no se iba a quedar ahí Me rozó la mano. No la aparté. Se acercó un poco más. Yo también. Me invitó a una copa en su casa. Yo acepté.
-
Emma
“No puedo fijar la hora, el lugar, la mirada ni las palabras que pusieron los cimientos. Pasó hace tanto tiempo… Yo estaba en mitad de una frase, cuando me di cuenta de que estaba enamorada de ti.” — Jane Austen, Emma (1815)
-
No cap
Esta vez no hubo secretos. Ni prisas. Ni mensajes a medias. Quedamos para tomar algo y nadie miró el reloj. Me habló mirándome a los ojos, sin bajar la voz, sin cuidar demasiado las palabras. Y yo me sentí tranquila. Raro, pero bien. No hubo mariposas descontroladas. Ni promesas grandes. Solo risas fáciles y silencios cómodos. Cuando volví a casa pensé en lo diferente que se siente algo cuando no tienes que esconderte. Y sonreí. Porque quizá el amor no siempre llega con vértigo. A veces llega así.Claro. Sencillo. De frente.
-
En visto
Al principio me gustaba que fuera secreto. Quedar a deshoras. Mensajes borrados.Miradas rápidas por los pasillos. Él decía que era mejor así, que lo nuestro era especial, diferente, intenso. Y yo me lo creí. Me creí que esperar valía la pena. Que esconderme era romántico. Pero un día me di cuenta de que siempre era yo la que esperaba. Yo la que callaba.Yo la que se conformaba. Y ahí lo entendí todo. Si tengo que esconder lo que siento, entonces no es amor. Es solo miedo… y no es mío.
-
8 de enero, 2026
9 de enero.El día en el que el calendario va por delante y yo voy claramente por detrás. Las Navidades se han ido, sí.Pero mi cuerpo sigue viviendo en una mezcla extraña entre Papá Noel, los Reyes Magos y una bolsa de polvorones abierta “solo por si acaso”. Tengo azúcar en las venas, sueño atrasado y una tolerancia social bajo mínimos. He sobrevivido a cenas infinitas, a brindis que se alargaron demasiado y a conversaciones que empiezan con “¿y tú qué tal?” y terminan removiéndote la vida. He sonreído. He asentido. He fingido interés. Soy una profesional. Hoy he intentado volver a la rutina.Intentado.He abierto el portátil con la misma…
-
Los días que no salen en las fotos
Hoy la vida se levantó con ganas de ponerme a prueba. Y no hablo de una gran catástrofe tipo “se cayó internet” (aunque eso también me habría destruido), sino de esas pequeñas cosas que se confabulan para recordarte que, efectivamente, el universo tiene sentido del humor. El despertador decidió que las siete, era una hora demasiado cruel para sonar. El café se quemó. Y mi pelo… bueno, digamos que amaneció en modo “nube de tormenta nivel final boss”. Aun así, me juré que sería un buen día. Spoiler: no lo fue. En el camino perdí el bus, un auricular y la dignidad cuando intenté correr con la mochila abierta y…
-
Punto y final
El despacho siempre fue nuestro refugio. Allí empezó todo: las sonrisas cómplices, los cafés a escondidas, las caricias rápidas entre montones de libros. Yo sentía que vivía una historia prohibida, de esas que solo aparecen en las novelas… y yo era la protagonista. Aquella tarde decidí darle una sorpresa. Subí las escaleras de dos en dos, con el corazón en la garganta y la sonrisa más tonta en los labios. La puerta estaba entreabierta y escuché su voz… seguida de una risa que no era la mía. Empujé despacio y lo vi. Sus manos, que tantas veces me habían buscado, ahora recorrían la cintura de una compañera de clase. Ella…
-
Promesas
Hoy me dio por quedarme mirando el mar como si pudiera contestar preguntas que ni yo sé hacer. Las olas iban y venían, tercas, como recordándome que todo lo que dejamos atrás —los “te quieros” no dichos, los viajes pendientes, los sueños guardados en un cajón— que siempre termina regresando de alguna manera. No sé si el mar guarda mis promesas o solo se burla un poco de mí cuando me quedo pensativa en la orilla. Pero me gusta imaginar que, tarde o temprano, me devolverá alguna, envuelta en espuma y sal, lista para sorprenderme. Hasta entonces, sigo lanzando palabras al agua… como quien tira botellas con mensajes secretos, esperando…
-
Sonetos del portugués
“¿Cómo te amo? Déjame contarte las maneras.Te amo hasta la profundidad, la anchura y la alturaque mi alma puede alcanzar, cuando se siente fuera de la vistapara los fines del ser y la gracia ideal.Te amo hasta el nivel de las necesidades más silenciosas de cada día.” — Sonetos del portugués, Elizabeth Barrett Browning











