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Los días que no salen en las fotos
Hoy la vida se levantó con ganas de ponerme a prueba. Y no hablo de una gran catástrofe tipo “se cayó internet” (aunque eso también me habría destruido), sino de esas pequeñas cosas que se confabulan para recordarte que, efectivamente, el universo tiene sentido del humor. El despertador decidió que las siete, era una hora demasiado cruel para sonar. El café se quemó. Y mi pelo… bueno, digamos que amaneció en modo “nube de tormenta nivel final boss”. Aun así, me juré que sería un buen día. Spoiler: no lo fue. En el camino perdí el bus, un auricular y la dignidad cuando intenté correr con la mochila abierta y…
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Punto y final
El despacho siempre fue nuestro refugio. Allí empezó todo: las sonrisas cómplices, los cafés a escondidas, las caricias rápidas entre montones de libros. Yo sentía que vivía una historia prohibida, de esas que solo aparecen en las novelas… y yo era la protagonista. Aquella tarde decidí darle una sorpresa. Subí las escaleras de dos en dos, con el corazón en la garganta y la sonrisa más tonta en los labios. La puerta estaba entreabierta y escuché su voz… seguida de una risa que no era la mía. Empujé despacio y lo vi. Sus manos, que tantas veces me habían buscado, ahora recorrían la cintura de una compañera de clase. Ella…
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Promesas
Hoy me dio por quedarme mirando el mar como si pudiera contestar preguntas que ni yo sé hacer. Las olas iban y venían, tercas, como recordándome que todo lo que dejamos atrás —los “te quieros” no dichos, los viajes pendientes, los sueños guardados en un cajón— que siempre termina regresando de alguna manera. No sé si el mar guarda mis promesas o solo se burla un poco de mí cuando me quedo pensativa en la orilla. Pero me gusta imaginar que, tarde o temprano, me devolverá alguna, envuelta en espuma y sal, lista para sorprenderme. Hasta entonces, sigo lanzando palabras al agua… como quien tira botellas con mensajes secretos, esperando…
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Sonetos del portugués
“¿Cómo te amo? Déjame contarte las maneras.Te amo hasta la profundidad, la anchura y la alturaque mi alma puede alcanzar, cuando se siente fuera de la vistapara los fines del ser y la gracia ideal.Te amo hasta el nivel de las necesidades más silenciosas de cada día.” — Sonetos del portugués, Elizabeth Barrett Browning
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Mujercitas
No me conformo con que las cosas sucedan; quiero hacer que sucedan, aunque me cueste el corazón en el intento. – Mujercitas, Louisa May Alcott
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Amor con sabor a mantequilla
Se toparon en la fila del cine. Literal.Él venía distraído con su bol gigante de palomitas; ella lo sostuvo antes de que hiciera un espectáculo. Nivel: final alternativo de comedia romántica. —Uy, perdón —soltó él, con cara de “soy funcional, lo juro”.—Todo bien —dijo ella, sonriendo como si tropezarse con extraños fuera su hobby. Por un momento, el aire olía a mantequilla derretida, a nervios tontos… No hubo beso. Ni Instagram. Ni “te llamo”.Solo un “gracias” que quedó flotando con sabor a “esto fue raro, pero cool”. Horas después, los dos seguían pensando en el choque… más por el estilo que por el contenido.Porque, sinceramente… ¿Quién se olvida de alguien…
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Briseida. Capítulo I
Era espectacular. Llevaba ya un buen rato subida en el eolovector, y aun así no podía dejar de mirarlo. Su diseño la fascinaba, como todas las invenciones de los áureos. A sus ojos, aquel artefacto parecía un gigantesco cajón suspendido en el aire, ascendiendo lentamente desde Villagris hasta Helios, transportando a los trabajadores gríseos dos veces al día Se inclinó hacia la ventana. Las casas de su aldea se habían vuelto diminutas, como manchas en un tapiz que poco a poco se deshilachaba. El vértigo la atravesó de golpe y, por un instante, pensó que el mundo entero podía desdibujarse allí abajo y desaparecer bajo las nubes. Contuvo el aliento,…






