Diario de Akene Quick
Bienvenido al lugar donde escribo mis pensamientos.
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8 de enero, 2026
9 de enero.El día en el que el calendario va por delante y yo voy claramente por detrás. Las Navidades se han ido, sí.Pero mi cuerpo sigue viviendo en una mezcla extraña entre Papá Noel, los Reyes Magos y una bolsa de polvorones abierta “solo por si acaso”. Tengo azúcar en las venas, sueño atrasado y una tolerancia social bajo mínimos. He sobrevivido a cenas infinitas, a brindis que se alargaron demasiado y a conversaciones que empiezan con “¿y tú qué tal?” y terminan removiéndote la vida. He sonreído. He asentido. He fingido interés. Soy una profesional. Hoy he intentado volver a la rutina.Intentado.He abierto el portátil con la misma…
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Los días que no salen en las fotos
Hoy la vida se levantó con ganas de ponerme a prueba. Y no hablo de una gran catástrofe tipo “se cayó internet” (aunque eso también me habría destruido), sino de esas pequeñas cosas que se confabulan para recordarte que, efectivamente, el universo tiene sentido del humor. El despertador decidió que las siete, era una hora demasiado cruel para sonar. El café se quemó. Y mi pelo… bueno, digamos que amaneció en modo “nube de tormenta nivel final boss”. Aun así, me juré que sería un buen día. Spoiler: no lo fue. En el camino perdí el bus, un auricular y la dignidad cuando intenté correr con la mochila abierta y…
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Promesas
Hoy me dio por quedarme mirando el mar como si pudiera contestar preguntas que ni yo sé hacer. Las olas iban y venían, tercas, como recordándome que todo lo que dejamos atrás —los “te quieros” no dichos, los viajes pendientes, los sueños guardados en un cajón— que siempre termina regresando de alguna manera. No sé si el mar guarda mis promesas o solo se burla un poco de mí cuando me quedo pensativa en la orilla. Pero me gusta imaginar que, tarde o temprano, me devolverá alguna, envuelta en espuma y sal, lista para sorprenderme. Hasta entonces, sigo lanzando palabras al agua… como quien tira botellas con mensajes secretos, esperando…
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Un café para Akene
Hoy casi pierdo un tren.Y no hablo del tren literal (aunque también estuve a punto de llegar tarde), sino de esa sensación de que la vida se me escapa entre dedos como arena. Pedí un café para llevar y, en vez de apurarme, me quedé mirando cómo el vapor dibujaba pequeñas nubes sobre el vaso de cartón. Fue un instante, apenas unos segundos… pero de esos que te detienen el mundo. Me pregunté qué trenes había dejado escapar antes. Un “sí” que nunca dije. Un “te quiero” que nunca pronuncié. Una puerta que cerré demasiado pronto.El café estaba ardiendo y, de repente, me di cuenta de que lo que más…



